Saturday, April 12, 2014

BELLEZAS OBJETIVAS

"Para gustos colores" es una frase demasiado escuchada ya que la belleza es algo de lo más subjetivo ¿verdad? Sí, porque (como dice otra variante de esta frase) "sobre gustos no hay nada escrito". ¡Mentira como una catedral! Eso acaba de cambiar.

Todo en este mundo es "opinable" pero hay dos cosas en las que realmente no se puede discrepar sobre su belleza: la naturaleza y lo simple.

La belleza de la naturaleza es bastante obvia. Nunca se escucha a nadie diciendo "¡Qué árbol más feo!" o "Esa combinación de rocas, cascadas y lagos no me gusta". Puede que por conveniencia a muchas personas les guste más vivir en la ciudad que en el campo o viceversa, pero "bello" siempre nos va a parecer a todos. La naturaleza ha sido (y esperemos que siga siendo) una de las más grandes y antiguas fuentes de inspiración para todo artista, sea arquitecto o poeta. Se ha utilizado para los capiteles de las columnas griegas, en los pilares y arcos de las catedrales góticas, incluso para la estructura de los rascacielos. Este tipo de arquitectura, la orgánica, no busca llamar la atención en medio de un bosque sino que admite la belleza del lugar y se arraiga al terreno dejando que la naturaleza ayude al arquitecto a edificar una mejor creación. Como en la obra maestra de Lloyd Wright con la Casa de la Cascada. En las ciudades las calles y fachadas se decoran con árboles, plantas y parques para romper con la frialdad del pavimento y de las aceras, y muchos edificios parecen surgir de la tierra y alzarse como árboles.

La belleza de lo simple inspira belleza porque asombra lo mucho que se consigue con poco. No necesitamos sobrecargar de elementos o de decoración una obra porque cuanta más tenga hay más cosas que criticar, en cambio, lo simple no. Unamuno, el escritor español, decía "amo la simplicidad externa que cobija una gran complicación interna". Ejemplo de esto es el artista argentino René Lavand que lleva su arte del ilusionismo por todo el mundo con algo tan simple pero bello como una baraja de cartas.

¡Ojo! He dicho que la naturaleza y lo simple son bellos pero no que todas las obras de arte inspiradas en esto sean indudablemente hermosas. Simplemente que me parecen que son buenas fuentes de inspiración. Pero ¡ya está! sobre gustos hay algo escrito.